“En el mundo de los negocios no basta con ser emprendedores una vez, se requiere emprender constantemente”

Alfredo Carvajal Sinisterra, creador de Carvajal S.A. y ganador del Premio a Toda Una Vida de Emprendimiento en el marco del Emprendedor del Año EY 2016, le regala a la nueva generación de emprendedores un poco de su historia y sus experiencias para llegar a ser uno de los empresarios más importantes del país.

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Discurso completo de Alfredo Carvajal Sinisterra en la gala de premiación del Emprendedor del Año EY 2016

“En primera instancia quiero agradecer a los directivos de EY este reconocimiento. Me encuentro al final de la curva de mi periplo vital, cosechando lo que he sembrado, muy contento de la etapa que estoy transitando. Todas las épocas de la existencia traen consigo su propio encanto como un fardo a las espaldas. En este trayecto se pude disfrutar de mayor independencia económica, si antes fuimos previsivos; mayor libertad sobre el uso de nuestro tiempo; menos compromisos y mayor dedicación a lo que más nos gusta; ya no necesitamos cuidar la imagen o el prestigio, así que gozamos de autonomía para expresar lo que pensamos, decir lo que se nos antoje.

La vida es como un jardín de rosas, con flores y espinas, las flores son las satisfacciones y las espinas, bien vale la pena sufrirlas, para cosechar las rosas. Mil gracias por ofrecerme esta distinción que mucho aprecio.

Me he sentido muy afortunado. La vida me ha deparado muchas oportunidades en distintos escenarios, me ha proporcionado la ocasión de crecer y aprender permanentemente. He trabajado en el sector público, a nivel regional y nacional, y en el privado, como ejecutivo y directivo; he tenido la satisfacción de dirigir y orientar dos grandes empresas: Ecopetrol y Carvajal S.A. En ambas se logró implementar sendas transformaciones, adaptándolas para enfrentar nuevos retos.

En el caso del sector petrolero, coincidió con el descubrimiento y explotación del yacimiento Caño Limón, cuando Colombia pasó de ser importador de combustibles a exportador. En Carvajal se logró profundizar la institucionalidad, y así evitar los riesgos inherentes a las empresas familiares, de manera tal que se fortaleció su capacidad de adaptarse a la modernidad. En esta empresa fuimos víctima de la irrupción de nuevas tecnologías. La era digital nos sacudió. Éramos impresores y nuestro negocio más importante vendía publicidad impresa, las páginas amarillas. A mis sucesores les correspondió la tarea de transformarse, lo cual entraña dolor, los cambios lastiman, pero son necesarios, como las cirugías. Al fin y al cabo se libra la batalla de la supervivencia para lograr la salud económica de la empresa.

Me han galardonado por emprendedor y de estos es de lo que me compete hablar hoy. Participé como gerente de un nuevo negocio en Carvajal hace no pocos años. Mancol, un emprendimiento basado en un problema: el desempleo. Hacía poco nos había visitado Peter Drucker, quien nos enseñó que los problemas se pueden convertir en oportunidades. Esta empresa llegó a producir el 60% de los libros tridimensionales o animados del mundo, y empleó a 2000 personas, ensamblándolos. Nos desplazó China.

El mundo de los negocios hoy evoluciona a mucha más velocidad que antes. La aceleración es exponencial. Lo que hoy es rentable mañana puede dejar de existir o reducirse a su mínima expresión, recordemos a ‘Kodak’ o ‘BlackBerry’, las máquinas de escribir, etc. podríamos continuar con muchas marcas y empresas. Por esta razón nos debemos reinventar todos los días, para sobrevivir en el mundo de los negocios no basta con ser emprendedores una vez, se requiere emprender constantemente.

Con un grupo de empresarios de Bogotá participé en la creación de las primeras Zonas francas privadas en Bogotá, Cali y Cartagena, encontramos con el tiempo que el negocio no era la venta de tierra y locales. Los servicios juegan un papel muy importante. La tecnología nos ha impulsado al cambio y nos ha revelado nuevos y fructíferos horizontes. En este emprendimiento la constancia también ha sido muy importante. Hemos caminado en ocasiones por senderos con sorpresas.

alfredo-carvajalCon un empresario entrañable: Benjamín Martínez Moriones, promovimos un banco en Cali: Interbanco. Uno de nuestros objetivos fue la innovación, se instituyeron los ejecutivos de cuenta para la banca personal; se cambió el horario bancario para que nuestros clientes pudieran acudir a nuestras oficinas, atendíamos los sábados; e instituimos el horario extendido en los días de la semana. Llegamos a tener el 60% de las transacciones vía telefónica. En aquella época apenas se iniciaba la comunicación vía internet; lo hirió de muerte la recesión del 98; cuando Colombia, por primera vez desde la gran crisis, presentó crecimientos negativos; y unas declaraciones del entonces presidente de Fogafin (entidad aseguradora de los depositantes) que manifestó contundentemente que los bancos pequeños y medianos no tenían viabilidad económica. Esto se convirtió en las espinas del jardín que hieren pero nos dejan enseñanzas.

Me he interesado por el sector de las organizaciones sin ánimo de lucro y hoy presido una alianza estratégica del sector privado: Bibliotec, que apoya al gobierno local en la labor de las bibliotecas públicas de Cali, es una institución que actualmente tiene una incidencia decisiva en la cultura y en la educación de la población más vulnerable de nuestra ciudad”.

Creo que los empresarios nacen, no se hacen y tienen unas características personales peculiares: visión de largo plazo, capacidad de sacrificar lo inmediato para cosechar en el futuro, lo seduce el riesgo, no le importan los contratiempos, batallan, no se amilana ante el fracaso, liderazgo visionario, idealismo con los pies en la tierra. La educación les ofrece instrumentos para ser más efectivos, pero no son indispensables. Existen emprendedores en todos los estamentos de la sociedad. En conclusión, el emprendimiento es innato, se puede estimular pero casi imposible de inducir a no ser que exista la semilla fértil.

De nuevo mil gracias.

Alfredo Carvajal Sinisterra