¿Cómo hacer que los empleados de una organización vivan y actúen en línea con el propósito corporativo?

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El 73% de las empresas líderes en el mundo creen que es fundamental tener un propósito corporativo fuerte como brújula para navegar en tiempos de disrupción. Esta es la conclusión principal del más reciente estudio de EY ¿Cómo puede el propósito revelar un camino a través de la disrupción?. Sin embargo, tener un propósito corporativo y no activarlo dentro de la organización es el equivalente a comprar un tiquete al lugar de nuestros sueños pero nunca tomar el avión.

Solamente a través de la activación del propósito en cada uno de los individuos de una organización se pueden alcanzar los beneficios que el propósito trae consigo tales como logra un mayor compromiso por parte de los empleados, mayor fidelización por parte de los cliente y por supuesto unos mayores beneficios financieros.

Al respecto Nelson Beltrán, director ejecutivo de EY, resalta la importancia no solo de la definición, sino más importante aún, de la activación que un propósito organizacional tiene para las empresas Colombianas. “Son pocas las empresas que han definido explícitamente un propósito que enmarque la estrategia de la empresa, y menos aún las compañías que han activado ese propósito dentro de la organización de tal forma que todos sus procesos, gente y tecnología se encuentren alineados hacia ese mismo norte. La definición de un propósito y su activación no solamente es un elemento indispensable en el fortalecimiento de la estrategia de una organización, sino que se convierte en la médula espinal para el fortalecimiento de la cultura organizacional”.

Para lograr activar el propósito en una organización se deber seguir los siguientes 3 pasos:

  1. Entender
  2. Creer
  3. Actuar

Estos pasos no difieren del camino que siguen las personas para crear un nuevo hábito, e incluso la psicología los ha discutido y explicado para comprender lo que ocurre con el comportamiento de los individuos cuando se enfrentan a situaciones que implican un cambio.

Entender

El propósito no explica en cual negocio se encuentra la empresa ni cuáles son sus objetivos. Un propósito define la razón de ser de una organización y el porqué existe en este mundo. Generalmente los propósitos empresariales son frases cortas que podrían ser sujetas a múltiples interpretaciones, por lo que es importante que la organización no solamente escriba su propósito sino que además redacte un documento en donde explique su fundamento y el alcance. Esta información debe ser compartida a todas las personas de la empresa a través de medios y talleres para asegurar una mejor compresión del mismo. Esta tarea nunca termina, pues es importante recordarle a la gente permanentemente el propósito de la organización, así como mantener vivo ese mensaje para que los nuevos integrantes entiendan rápidamente cual es la razón de ser de la empresa.

Creer

Para el ser humano es muy difícil poder creer en algo que no entiende, por lo que este paso requiere el cumplimiento cabal del primero. La creencia en el propósito se da en la medida en que las personas no solamente lo entiendan, sino que vean y vivan la coherencia entre él y las acciones que la empresa toma. La falta de coherencia entre el decir y el hacer puede frustrar el logro de los objetivos de esta fase. Para ello es necesario trabajar en recopilar a través de la organización aquellas demostraciones de cómo se vive el día a día a partir del propósito para que la gente vea y conozca como este se hace realidad en la organización, así como compartirla y darla a conocer para impulsar el proceso de “creer” en el propósito.

Actuar

Una vez cada individuo ha superado los pasos de “Entender” y “Creer” en el propósito, viene el paso más importante y determinante para afianzar el propósito organizacional en la empresa: actuar. Para lograrlo es de gran importancia trabajar junto a los empleados y en línea con el propósito. Lo anterior se logra a través de la implementación de acciones y tareas que hagan explícita la aplicación del propósito en el día a día.

Una vez la organización ha logrado activar el propósito en la mayoría de los empleados de la organización, es inevitable e imparable la transformación de la organización en dirección hacia los objetivos trazados. No existe nada más poderoso en el mundo que un grupo de personas alineadas entorno a un propósito común.